Doping: Cuando el deseo de ganar pone en riesgo la vida
28/7/2008 - 23:53(EST)
En la carrera hacia la victoria, rozar la gloria con un puñado de ingenua ambición, puede llevar a los atletas a cambiar de sexo, inyectarse nitroglicerina y a consumir pastillas que prometen el cielo, pero que a menudo acercan a los deportistas a la muerte en un último suspiro de grandeza.
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Las cifras de muertes relacionadas con el doping son muchas, y pocas las disciplinas que no se han visto envueltas en escándalos por abuso de sustancias indebidas. Esta práctica no es nueva, pero son pocos los deportistas que saben a ciencia cierta que le están haciendo a su cuerpo en el afán de conseguir una medalla.
En 1973, el danés Kaj Andersen, lanzador de discos, no soportó el desmesurado consumo de anabolizantes y perdió la cordura. Un año más tarde, luego de internarse en un hospital psiquiátrico, se suicidó lanzándose al vacío en una de las torres de la catedral de Copenhague. En 1987 el heptatleta alemán Briggite Dressel, murió tras consumir más de 400 dosis de productos anabolizantes y hoy, más de dos décadas después se siguen presentando casos de este tipo en todo el mundo.
- ¿El doping es mortal?
Doparse crea un aumento en la proporción de glóbulos rojos en la sangre, lo que genera un mejor rendimiento en el suministro de oxigeno de los pulmones a los músculos haciéndolos más resistentes y fuertes a la hora de practicar un deporte de alto rendimiento, pero con repercusiones lamentables para la salud.
El aumento de glóbulos rojos vuelve la sangre muy densa y viscosa, favoreciendo la formación de coágulos de sangre que taponan los vasos sanguíneos, produciendo, en algunos casos, derrames cerebrales.
Terra USA

(Getty Images)









