Portada Terra USA > Salud

Salud 

Estudio cuestiona ensayos clínicos oncológicos que llegan a puntos muertos

Imprimir Enviar a un amigo Newsletters RSS

Apenas el 13 por ciento de los estudios de fase II "positivos" avanzan a pesar de ser prometedores

LUNES 10 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio reciente halla que poco menos de uno de cada ocho ensayos clínicos oncológicos de fase II que tienen resultados alentadores avanzan hacia la fase III, necesario para llevar una terapia nueva a los pacientes.

Historia continua abajo

En muchos casos, los investigadores que realizan la fase II sabían con anticipación que, debido a restricciones financieras y otras, era poco probable un ensayo de fase III.

Según los expertos, esto hace surgir la preocupante pregunta de por qué se hizo el estudio de fase II.

"Si todo este esfuerzo por apoyar los ensayos de fase II no conduce a ninguna parte, eso significa que los pacientes participantes, y los esfuerzos de sus médicos, podrían haber sido empleados en terminar estudios de fase III que potencialmente cambiarán la práctica", aseguró Ian Tannock, autor líder del estudio y profesor de oncología del Hospital Princess Margaret y de la Universidad de Toronto en Canadá.

La evolución del estudio al paciente de cualquier tratamiento para el cáncer tiene lugar en tres etapas en cuanto un medicamento pasa las pruebas con animales. Primero, un ensayo pequeño de fase I evalúa la seguridad de la terapia y calibra la mejor dosis. Luego, un ensayo de fase II (generalmente con menos de 100 pacientes) examina qué tan efectiva es la terapia para un tipo particular de tumor.

Si esos resultados son positivos, el medicamento debería pasar a un ensayo aleatorio mucho mayor y costoso que compare el agente nuevo con el estándar de cuidado actual. Los resultados positivos de los ensayos de fase III son exigidos por la U.S. Food and Drug Administration para la aprobación de la mayoría de los agentes nuevos.

Teniendo en cuenta la escasez tanto de dinero como de voluntarios dispuestos a la investigación oncológica, "un ensayo de fase II no debería ni siquiera iniciarse si no existe la intención, si el ensayo se ve promisorio, de seguir adelante", aseguró Tannock, quien presentado los hallazgos del estudio en la reunión anual de la U.S. Food and Drug Administration.

Aún así, durante años, él y sus colegas han notado una tendencia preocupante, hay una excesiva cantidad de ensayos de fases II que se presentan en la ASCO y en otras reuniones para los que había resultados promisorios pero no pasaron de ahí.

En su estudio, los investigadores canadienses revisaron las historias después de la presentación de 200 ensayos de fase dos que tenían "resultados alentadores" sobre cáncer de mama, de pulmón, gastrointestinal, genitourinario y ginecológico. Cien de los ensayos fueron presentados en reuniones anuales de la ASCO en 1995 y 1996, mientras que los otros cien fueron presentados en la conferencia 2006 de la asociación.

Hallaron que apenas el 13 por ciento de los ensayos avanzó a la fase III, a pesar de que los resultados habían señalado una respuesta positiva de la terapia contra el tumor al que se dirigía.

Muchos de los ensayos llegaron a puntos muertos porque los investigadores no lograron respaldo financiero ni suficientes pacientes para pasar a la fase III.

Sin embargo, el estudio también halló que "muchas de esas limitaciones son conocidas [por los investigadores] cuando planean el estudio de fase II, lo que implica que muchos de esos ensayos no se planean como precursores de ensayos de fase III".

Así, ¿por qué perdieron tiempo, dinero y esfuerzos para una investigación que sospechaban que no llegaría a ninguna parte? Tannock considera que, en muchos casos, los objetivos profesionales de los investigadores hubieran podido primar.

"Hay muchos oncólogos jóvenes y se les estimula a publicar", explicó. "Su promoción en centros académicos depende de lo que publiquen. Entonces, muchos podrían sentirse estimulados a organizar un protocolo en el que usan medicamentos nuevos para tratar a una cantidad pequeña de pacientes que tienen cierta enfermedad para un ensayo de fase II".

Debido a que los equipos que realizan ensayos de fase II son más pequeños, es más probable que un investigador joven aparezca referenciado como un "investigador líder" prestigioso. Esto le da a los investigadores mayor reconocimiento que si su nombre aparece sumergido en una lista mucho más larga de autores que generalmente acompaña a los estudios de fase III, explicó Tannock.

La mayoría de los ensayos de fase III son dirigidos por líderes experimentados del campo. "Claramente, es imposible que un investigador joven dirija un ensayo de fase III de gran tamaño", anotó Tannock. "Además, simplemente no reciben los laureles académicos por reclutar pacientes para un ensayo de fase III que potencialmente cambiaría la práctica, aunque sí por dirigir un ensayo de fase II con veinte pacientes".

Tannock considera que la mayoría de los investigadores jóvenes no busca "conscientemente" iniciar un ensayo de fase II que vaya a llegar a un punto muerto, "pero me parece que el sistema lo estimula". Considera que el mismo paradigma podría existir en otras áreas de la investigación médica, como la enfermedad cardiaca u otras enfermedades.

Otro experto estuvo de acuerdo en que la preponderancia de los ensayos de fase II es preocupante.

El Dr. Bruce Hillner, profesor de medicina de la Universidad estatal de Virginia, ha investigado este asunto a escala global. En un estudio publicado en 2003 en el Journal of Clinical Oncology, Hillner halló que los ensayos de fase II son mucho más comunes en los EE.UU. que en Europa, en donde se destinan más recursos hacia ensayos de fase III que puedan cambiar la práctica.

"Una de las presiones podría ser el sentido desproporcionado de 'publicar o morir' de los investigadores jóvenes estadounidenses", dijo. "La otra es la profundidad de los enredos financieros con el sector farmacéutico".

En algunos casos, según Hillner, los laboratorios farmacéuticos usan los resultados promisorios de los ensayos pequeños de fase II para estimular a los médicos a utilizar un medicamento que ya ha sido aprobado por la FDA para usos no especificados en la etiqueta. De esta manera, dijo, el laboratorio aumenta las ventas del medicamento y se ahorra el costo de un ensayo de fase III de varios millones, necesario para las nuevas aprobaciones de la agencia.

Hillner también considera que, en muchos casos, los ensayos de fase II simplemente no se presentan lo suficientemente bien para suscitar el mayor interés necesario para llevarlos al siguiente nivel.

En muchos casos, dijo, los investigadores simplemente llaman a sus resultados "estimulantes" o "positivos", aunque nunca los comparan con los resultados observados en los medicamentos o tratamientos disponibles actualmente.

"Los comparan con un espantapájaros y dicen 'esto se ve muy bien'", señaló Hillner. "No definir un estándar de comparación es la razón principal por la que muchos de estos informes no son más que fuegos artificiales efímeros".

Otra experto estuvo de acuerdo.

"Aunque un ensayo de fase II podría ser 'positivo', quizá no sea tan positivo como algo que ya ha sido comprobado en una población similar de pacientes", aseguró el Dr. Richard Schilsky, presidente electo de la ASCO y decano asociado de investigación clínica de la Universidad de Chicago.

Considero el exceso de ensayos de fase II llegados a un punto muerto "un problema académico y cultural difícil de resolver" y estuvo de acuerdo en que buena parte del problema es causado por el fenómeno de "publicar o morir".

"Como comunidad académica, necesitamos desarrollar un mejor sistema de recompensas para quienes cumplen papeles importantes en el desarrollo de ensayos [de fase III] grandes de varios centros", comentó Schilsky. Una medida así le daría a los investigadores jóvenes una manera de obtener el reconocimiento de sus colegas, además de dirigir un ensayo de fase II.

El mensaje para el público, según los expertos, también está claro.

"El público también debería ser muy cuidadoso con los resultados 'emocionantes' de los ensayos de fase II", advirtió Tannock. "La literatura está repleta de cosas que se veían muy bien en la fase II pero no demostraron nada mejor que el tratamiento estándar en la fase III. Hay que tener cuidado".

Más información

Para más información sobre los procesos de los ensayos clínicos, visite el U.S. National Cancer Institute.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

DrTango

Imprimir Enviar a un amigo Newsletters RSS

Sida: el contagio no es sólo por vía anal

Mary Trini, la popular figura de la noche de Miami, se une...

Sida: usa solamente un preservativo

Verónica Dávila, la periodista y entrevistadora colombiana, pone su clara dicción en...

Sida: si eres vih positivo, lo debes decir a tu pareja

Emilio Estefan, el empresario y productor de origen cubano, dice presente en...
Búsqueda