Estados Unidos
Un empresario venezolano acusado de actuar como agente de un gobierno extranjero admitió el miércoles que el gobierno de Hugo Chávez le pidió que presionara a un colega para que no revelara que los 800.000 dólares que le habían confiscado en Buenos Aires estaban destinados a la campaña presidencial de Cristina Fernández.
Después de haber estallado en lágrimas al comenzar sus declaraciones como testigo durante el juicio del maletín, Carlos Kauffmann reveló que se involucró en una asociación ilícita para presionar a Guido Alejandro Antonini Wilson "porque iba a ser beneficioso" para sus negocios.
Significaba "nuevos contratos (con el gobierno de Venezuela), más poder, más dinero del gobierno de Venezuela", declaró Kauffmann al presentarse como testigo de la fiscalía en el juicio de su ex socio Franklin Durán.
Junto a otras tres personas, Kauffmann y Durán están acusados de haberse asociado en Miami para presionar a Antonini a que ocultara que el dinero confiscado era del gobierno de Venezuela para la campaña política Fernández, la actual mandataria argentina.
Cuando el fiscal Thomas Mulvihill le preguntó por qué se había involucrado en esa asociación ilícita, Kauffmann, de 36 años, respondió que "el gobierno venezolano me pidió" que lo hiciera.
Durán, un acaudalado empresario venezolano de 41 años, es el único de los cinco acusados que se ha declarado inocente y por ello enfrenta un juicio. Si el jurado considera que es culpable, podrían condenarlo a un máximo de 15 años de prisión.
Otros tres acusados, incluido Kauffmann, se han declarado culpables y colaboran con el gobierno para que les reduzcan sus condenas. El quinto, un presunto agente de inteligencia venezolano, está prófugo.
Antonini, un empresario venezolano-estadounidense de 47 años, dijo al declarar como testigo del juicio que admitió que el maletín era suyo porque las autoridades aduaneras argentinas lo presionaron. Le confiscaron el maletín en un aeropuerto de Buenos Aires, tras desembarcar junto a otros siete pasajeros de un avión privado que había sido rentado por el gobierno argentino.
A los pocos días, salió legalmente para Miami, donde resolvió colaborar con el FBI para evitar ser procesado y detenido. Actualmente reside en esa ciudad del estado de Florida y enfrenta solicitudes de extradición de Venezuela y Argentina.
Kauffmann y Durán fueron socios y amigos desde 1996 hasta que estalló el escándalo del maletín. De acuerdo con la fiscalía hacían negocios multimillonarios con el gobierno de Venezuela, al que le pagaban sustanciales sobornos para que continuara esa relación comercial.
La fiscalía presentó 14 evidencias de esos sobornos, pero tras una objeción de la defensa de Durán, la jueza Joan Lenard resolvió el miércoles admitir sólo dos de esas pruebas: una relacionada con voluminosas ventas de materias primas que habrían realizado Durán y Kauffmann a PDVSA entre el 2003 y el 2008, y la otra sobre la venta de uniformes policiales y equipos médicos a un tercer país.
Las declaraciones de Kauffmann en las que admite que actuó como un agente del gobierno venezolano presionando a Antonini y que el dinero del maletín era de Venezuela para la campaña de Fernández, coinciden con las acusaciones de la fiscalía.
Vestido con pantalones y camisola beige de preso, y con sus piernas sujetadas por cadenas, Kauffmann se veía relajado y sonriente al llegar a la sala de audiencias. Lucía su cabello oscuro corto y barba prolijamente arreglada.
Sin embargo, ni bien comenzó a interrogarlo el fiscal Mulvihill comenzó a llorar y admitió que presentó documentos venezolanos falsos ante las autoridades de inmigración estadounidenses para que su familia pudiera permanecer en Miami.
La jueza ordenó un receso de cinco minutos para que se tranquilizara.
Tras admitir que tenía una cuenta bancaria con 28 millones de dólares en Estados Unidos _la mitad de Durán_ Kauffmann dijo que su papel sería contactar a Antonini, darle confianza y convencerlo para que firmara un poder autorizando que lo defendiera un abogado en Argentina, donde poco después de la confiscación del dinero le abrieron una causa judicial por contrabando de dinero.
"Nadie quería que (Antonini) dijera la verdad", manifestó Kauffmann, que en todo momento se mostró seguro de sus respuestas.
Explicó que su misión era decirle a Antonini: "Alejandro, por favor no digas que el dinero era del gobierno (venezolano). Sólo manten lo que has dicho hasta ahora", es decir que era suyo, de Antonini.
Para ello y para que Antonini firmara el poder autorizando al abogado a representarlo en Argentina, Kauffmann reveló que le mintió diciéndole que el gobierno venezolano lo había amenazado de muerte y con arruinarle todos sus negocios. "Quería hacerlo sentir culpable a Alejandro para que firmara el poder del abogado", señaló.
Los gobiernos de Argentina y Venezuela habían acordado que con ese poder se cerraría la causa judicial en Buenos Aires.
Terra/AP