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Noruega hizo una millonaria donación para la Amazonia pero muchos se preguntan qué harán con el dinero.
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Se trata de la primera donación importante al Fondo Amazonia, creado el mes pasado por el presidente Luis Inácio Lula da Silva y que busca recaudar US$21.000 millones.
Según lo acordado con Noruega, los primeros US$130 millones llegarán a Brasil este año.
Los US$870 millones restantes serán enviados gradualmente hasta 2015, dependiendo de una reducción comprobada en la deforestación.
Tras sellar la donación, el gobierno brasileño intenta convencer al mundo de que su soberanía en la región no está en juego, de que sabrá optimizar los recursos recaudados y de que otros países deben seguir los pasos noruegos lo antes posible.
SoberaníaAl establecer el Fondo Amazonia, Lula se mostró receloso ante la posibilidad de que sus donantes exigiesen el derecho de participar en el consejo de administración.
Sin embargo, el ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, destacó el martes que "al contrario de lo que pasa con otros programas de donación, los donantes no tendrán asiento en los consejos, lo que refuerza la soberanía y la autonomía de Brasil en la cuestión amazónica".
Así quedó claro que será responsabilidad exclusiva del gobierno brasileño decidir cómo, dónde y cuándo utilizará los recursos recaudados, lo que ya ha provocado cierta polémica entre las principales organizaciones no gubernamentales (ONG) del país.
Las ONG que llevan años involucradas en la lucha contra la deforestación del "pulmón del mundo" piden que se aclare el mecanismo de funcionamiento del fondo y, sobre todo, que no sea la única herramienta a favor de la selva.
Según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial, entre agosto de 2006 y agosto de 2007, 11.532 kilómetros cuadrados de la Amazonia sufrieron deforestación, un área 18% inferior a la registrada en el mismo período entre 2005 y 2006.
Se estima que la selva amazónica ha perdido el 20% de su tamaño original, lo que representa 700.000 kilómetros cuadrados de deforestación.
Voluntad políticaEn la opinión del director ejecutivo de Greenpeace en Brasil, Marcelo Furtado, la creación del fundo es, sin duda, un paso importante en el combate a la deforestación, en la valorización de la selva y en la defensa del patrimonio biológico de la región.
Sin embargo, él alerta que sin una férrea determinación de los gobernantes, nada saldrá adelante.
"Será necesario establecer y mantener a lo largo de los próximos años una fuerte voluntad política. Sólo así estos recursos se transformarán en acciones efectivas de comando, control y estímulo a las actividades forestales responsables", dijo.
Para Furtado, el Fondo Amazonia tiene la oportunidad de generar grandes cambios pero necesita una estricta administración.
Según el gobierno, el dinero será administrado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), una entidad estatal, y la coordinación estará a cargo de la presidencia de Brasil.
Terra/BBC Mundo