BRASIL-ARGENTINA
Eduardo Davis Brasilia, 7 sep (EFE)- En su segundo día en Brasil, la jefa de Estado argentina, Cristina Fernández, asistió hoy con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a un colorido desfile con el que fueron conmemorados los 186 años de la Independencia del país del dominio portugués.
Fernández, quien la víspera estuvo presente en la inauguración de una fábrica argentina de molinos generadores de energía eólica en la ciudad de Recife, en el noreste de Brasil, fue recibida por Lula en un palco montado en la Explanada de los Ministerios, una céntrica avenida de Brasilia en la que se celebró el desfile.
El presidente brasileño había llegado poco antes al palco oficial, después de recorrer la avenida en pie en un automóvil Rolls Royce "Silver Wraith" sin capota, donado a Brasil en 1953 por la reina Isabel II de Inglaterra, que el Gobierno reserva para grandes ocasiones.
La presidenta argentina fue la primera mandataria latinoamericana invitada a estos festejos, que en años anteriores habían contado con los jefes de Estado de Portugal, Mozambique y Nigeria, y que en 2009 tendrán la presencia del presidente francés, Nicolás Sarkozy.
Fernández llevaba un sobrio vestido de un oscuro color violeta, se situó en el palco entre Lula y el vicepresidente de Brasil, José Alencar, y combatió el intenso calor de Brasilia con un abanico de hilo negro que le obsequiaron durante su visita a Recife.
En el desfile, de carácter cívico-militar, participaron alumnos de escuelas públicas, de colegios militares y varios deportistas que compitieron en los recientes Juegos Olímpicos de Pekín, incluidas algunas jugadoras del equipo brasileño de fútbol femenino, que ganó la medalla de plata.
También se mostraron varias de las danzas más tradicionales de Brasil, que abarcaron desde la capoeira, que llegó al país con los esclavos africanos, hasta la contagiosa samba, acompañada con palmas por ambos presidentes y ejecutada por 200 mujeres percusionistas.
Las tres ramas de las Fuerzas Armadas exhibieron parte de su poder de fuego y la fiesta concluyó con una osada presentación de una escuadrilla de aviones acrobáticos de la Fuerza Aérea, cuyas arriesgadas maniobras hicieron que una asombrada Cristina Fernández se llevara más de una vez las manos a la cabeza.
Concluido el acto, Fernández tenía previsto dedicar el resto de la jornada a afinar los últimos detalles de la visita de Estado que realizará mañana, que concentrará los asuntos económicos y políticos de su viaje de tres días a Brasil.
La presidenta argentina será recibida mañana por Lula en el Palacio presidencial de Planalto, donde tendrán una reunión de trabajo, y luego almorzará con el mandatario brasileño en la sede del ministerio de Relaciones Exteriores.
Luego visitará las sedes del Parlamento y del Supremo Tribunal y posteriormente regresará a Buenos Aires.
Según fuentes de ambos países, uno de los asuntos que discutirán mañana Fernández y Lula será la sustitución del dólar por monedas locales en el comercio bilateral, mecanismo que los bancos centrales de ambas naciones ensayan desde hace meses y en un futuro puede ser adoptado en todo el Mercosur, que completan Uruguay y Paraguay.
También debatirán temas relativos a las áreas nuclear, energética y de infraestructuras, así como la posible adquisición de aviones de la empresa brasileña Embraer por parte de Aerolíneas Argentinas, que el Gobierno de Fernández negocia recomprar al grupo español Marsans.
Además, se prevé la firma de un acuerdo entre el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil y el Banco Nación de Argentina, para la financiación de obras de infraestructura y para potenciar el intercambio comercial bilateral, que este año se prevé que llegará a unos 30.000 millones de dólares. EFE ed/lnm (con fotografías)
Terra/EFE