El Mundo
Los georgianos acudieron a misa el domingo un mes después de la guerra con Rusia y oraron por una paz duradera, al tiempo que las tropas rusas siguen atrincheradas en el territorio de Georgia.
Un día antes de que líderes de la Unión Europea lleguen a Rusia y Georgia en un esfuerzo por aliviar la crisis, Moscú no dio indicio alguno de que vaya a acceder a la demanda de retirar sus soldados a posiciones previas al conflicto. Tampoco hubo cambio alguno en la agresiva retórica de Rusia.
En la iglesia de Kashueti, en la principal avenida de Tiflis, la capital georgiana, los feligreses ortodoxos encendieron cirios e hicieron fila para besar el panel de vidrio sobre un icono de Jesucristo.
"Nosotros rezamos por la paz y la libertad", dijo Ia Kipshidze, una estudiante de 21 años que estaba con dos amigos en las afueras de la iglesia. Dijo que ella y sus amigos quieren que los soldados rusos se retiren del país.
Al igual que en Rusia, que es también predominantemente cristiano ortodoxa, la iglesia ortodoxa georgiana ha experimentado una renacer desde el colapso de la Unión Soviética. Los feligreses dijeron que habían acudido a la iglesia específicamente para marcar el mes del inicio de la guerra.
Tanques y soldados rusos ingresaron a Osetia del Sur luego que tropas georgianas iniciasen el 7 de agosto una ofensiva para recuperar el control de esa provincia pro rusa, que tenía una independencia de facto desde hace más de 15 años. Los rusos repelieron rápidamente la ofensiva e ingresaron en territorio georgiano.
Luego de una guerra de cinco días, Rusia reconoció a Osetia del Sur y Abjasia, la otra provincia georgiana separatista, y ha llenado la región de puestos de control que violan los términos de un acuerdo de cese del fuego mediado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Rusia tiene además tropas en otras partes del territorio georgiano, incluyendo el puerto de Poti.
Terra/AP