Economía
Aunque se reportaron pocos daños en las hojas de tabaco tras el paso del huracán Gustav la semana pasada, las autoridades cubanas informaron el sábado que sí sufrió cuantiosas pérdidas la infraestructura de esta agroindustria de exportación en la isla.
El meteoro dejó en Pinar del Río --de donde salen los famosos puros cubanos-- unas 5.000 casas de curación o "secado" afectadas y de ellas 3.300 "reducidas a escombros", indicaron campesinos y funcionarios al periódico oficial Granma.
En esta ocasión la destrucción no fue tan significativa como cuando al paso de los ciclones Isidore y Lili (2002) y se perdieron 11.000 de estas instalaciones, pero el daño se encuentra más concentrado.
"En aquella oportunidad estuvo repartida desde (las localidades de) Mantua hasta Los Palacios. Ahora se agrupa en menos cooperativas", advirtió Orlando Lugo Fonte, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).
La zona más afectada es Consolación del Sur en donde se perdieron 1836 de las 1857 casas de tabaco existentes, pero también impactó en Viñales, La Palma y Minas de Matahambre.
Lugo indicó que como en el 2002 se volverá a traer a carpinteros --estas instalaciones son de madera-- de otras regiones del país para poner en pie al sector.
"Estamos precisando las cifras, y lo que puede enfrentar cada cooperativa con sus fuerzas constructoras. Cuando se complete ese dato, sabremos la cantidad de brigadas de carpinteros para trasladar", comentó el funcionario.
Cuba produce uno de los puros de mayor calidad y mejor cotizados del mundo y los distribuye a través de una firma isleño-española, Habanos S.A. que alcanzó en 2007 los 400 millones de dólares en ventas, un 7% más que en el 2006.
Las ventas crecieron pese a las dificultades por la aprobación de leyes antitabaco en varios países y la prohibición para comercializar sus cigarros en el suculento mercado de Estados Unidos.
Granma informó además que muchos de los campesinos perdieron sus viviendas ante los vientos sostenidos de Gustav de 240 kilómetros por hora.
Mientras las cooperativas y fincas se alistan para el periodo de trabajo en los semilleros en vista de la cosecha del año entrante.
Gustav no dejó muertos en Cuba, pero dañó unas 100.000 viviendas y también la infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones.
Terra/AP