¿Justicia o injusticia?
También se refirió al mexicano Martín Hernández Banderas, de 40 años, a quien el año pasado deportaron cuando, sin atención, la diabetes imponía que le amputaran una pierna.
El Post se refiere a varios casos de muertes por padecimientos cardiacos que pudieron evitarse si tan solo les hubieran administrado simples aspirinas.
Hay cuatro enfermeras sin asesoría de médicos evaluadores, quienes en horario burocrático en una oficina atienden solicitudes por fax de atención médica de detenidos en todo el país, unos 311 mil presos, informó el diario.
Una enfermera que renunció a su trabajo en un centro de detenciones de indocumentados en Arizona, Catherine Rouse, dijo al Post que "los perros reciben mejor atención en las perreras" que los indocumentados en los centros de procesamiento para deportaciones.
Terra USA/Notimex
