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Embarazo y familia 

¡Con bebé a bordo!

¡Bienvenidos a bordo! Una de las ocasiones que más quebraderos de cabeza puede ocasionar a los padres recién estrenados es la primera vez que se viaja con el bebé, especialmente si se trata de un trayecto largo, y si éste involucra un vuelo en avión. Por supuesto que volar con los pequeños no se parecerá demasiado a vuestro periplo de luna de miel, pero tampoco hay nada que temer y, para ayudaros, he aquí algunos consejos prácticos.

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Aunque la experiencia será diferente según la edad de tu hijo, en líneas generales los consejos son los mismos, comenzando por el más universal: prever todo lo que puedas de antemano y llevar todas sus necesidades cubiertas, de forma que sus hábitos no se vean demasiado alterados. Bebé satisfecho es igual a bebé feliz, tanto sobre la faz de la tierra como a tres mil pies de altitud.

Los pediatras, por norma general, consideran que un bebé puede viajar en avión a partir de los diez días o dos semanas de su nacimiento. Seguro que conoces a alguno que voló al día siguiente de ver la luz sin que le ocurriera nada malo, o a papás que han preferido que sus hijos estuvieran más crecidos antes de tomar un avión. Pero bueno, la pauta habitual es esa.

Cuando reserves los boletos, la aerolínea podrá informarte sobre las facilidades para bebés que existen a bordo, así como sobre la política tarifaria. La mayoría de los aviones cuenta con cambiadores de pañales y las auxiliares de vuelo no tendrán inconveniente en calentar el biberón o la papilla -la mayoría lo hacen encantadas y no escatimarán mimos para el pequeño pasajero-. En el caso de un viaje largo conviene que averigues si la aerolínea ofrece cunas a bordo.

Lo habitual es que te permitan llevar el cochecito o moisés del bebé hasta la puerta de embarque. Una vez allí, podrás plegarlo y será llevado a la bodega del avión

  • Aterrizaje y Despegue

Si antes de viajar tienes alguna duda sobre la salud de tu bebé, consulta al pediatra, en especial si padece una infección de oídos o es proclive a ellas. Durante el despegue y el aterrizaje el cambio de presión en la cabina puede molestar al pequeño; una buena forma de evitarlo es que en esos momentos esté succionando, bien del pecho, del biberón o de un chupete (sí, es una adaptación del viejo truco de mascar chicle).

Para prevenir la deshidratación que provoca la sequedad ambiental, ofrécele agua cada cierto tiempo.

También es de consulta obligatoria con el pediatra la administración de cualquier fármaco que "ayude" al pequeño a dormir durante el viaje.

¡Nunca, nunca jamás! mediques a tu hijo por tu cuenta, es muy peligroso y a menudo innecesario.

¿Y qué llevo para el niño? Repetimos: todo, absolutamente todo lo que pueda necesitar. Como si fueras a una isla desierta. Una buena idea es que en los días previos hagas una lista de cosas y la repases antes de salir. La escritora Caz Cooke incluye en su divertidísimo libro "Hijos" (ediciones B) un exhaustivo y útil listado con casillas para marcar.

Reportajes EFE

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