Hispanos abandonan estados con clima anti-inmigrante
7/2/2008 - 12:17(EST)
Dallas.- Con nuevas ilusiones y anhelos, decenas de inmigrantes indocumentados que abandonaron todo debido al endurecimiento de las leyes migratorias en ciertos estados han decidido jugarse su última carta en el norte de Texas.
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De acuerdo con el Consulado General de México en Dallas, que no proporcionó cifras exactas, ha aumentado el número de solicitudes de trámites consulares de mexicanos que han llegado a Texas procedentes de estados como Oklahoma, Georgia y Arizona, entre otros.
Inmigrantes protestan por redadasAP
Según Enrique Hubbard, titular de la oficina consular en Dallas, se trata de familias que ya estaban establecidas en otras ciudades con patrimonios e hijos y que debido al clima anti-inmigrante han decidido empezar de nuevo en esta zona.
"En el norte de Texas aún existe una importante demanda de puestos laborales en el sector de la construcción, y eso es un imán que atrae a muchos y seguirá haciéndolo si se mantiene ese ritmo", señaló Hubbard.
Anselmo Arellano es uno de los tantos mexicanos que decidió abandonar Tulsa (Oklahoma), la ciudad en donde nacieron sus dos hijas que ahora son adolescentes y en donde enterró a su ex esposa, quien falleció de un repentino ataque al corazón en 1998.
A sus 59 años, y después de haber vivido más de 20 en Estados Unidos, vendió sus pertenencias y se mudó a Denton (al norte de Dallas), atraído por los comentarios de algunos conocidos de Oklahoma que llegaron antes que él.
"No me quedó otra alternativa. Era como tirar una moneda al aire, o me quedo y sigo sufriendo las consecuencias o me voy a buscar trabajo de lo que salga y mantener a mi familia", confesó Arellano, albañil.
El pasado 1 de enero entró en vigor en Oklahoma una ley que, entre otros, elimina los servicios de asistencia médica para los indocumentados y establece multas para los que los contraten.
Además, autoriza a la policía local a detener a indocumentados y prohíbe también la emisión de licencias de conducir para indocumentados.
"Ante todas esas barreras impuestas por el gobierno, lo único que queda es enfrentar la realidad y reconocer que la batalla está perdida, al menos por ahora", agregó Arellano, quien llegó al norte de Texas con su actual esposa, Sara García, quien abandonó su trabajo de cocinera en un restaurante en las afueras de Tulsa.
Terra/EFE



